La Situación de la Economía Argentina en 2026
La situación de la economía de Argentina, desde el punto de vista productivo, presenta sectores que crecen, como el agro y sus derivados, la energía, en especial el petróleo, y la actividad financiera y la minería, estos últimos en menor escala. Y esto se compensa con sectores que no son competitivos, cuya producción disminuye. Muchos sectores de la industria manufacturera, como la industria textil y de confecciones y la construcción, van a tener un producto bruto interno que disminuye.
La política económica se basa en que la inflación es un fenómeno monetario, para lo cual hay que dejar de emitir dinero por el Banco Central, para lo cual tienen que llegar a bajar el gasto público consolidado la Nación, las Provincias y los Municipios, cosa que han logrado a nivel nacional, pero no tanto en las otras jurisdicciones. Esto le permitió al BCRA no emitir dinero para el Tesoro.
El gobierno desea comprar reservas en divisas. Adquirió hasta abril de 2026 un monto de u$s 7.200 millones, es decir, el 72% de lo que pensaba comprar en el año, que era u$s 10.000 millones. Esto genera liquidez, pero el Tesoro Nacional coloca bonos en el mercado financiero local, de modo que compensa, depositando en el BCRA la recaudación. Sin embargo, las reservas crecen poco, debido al pago de deudas en dólares que tiene la Argentina, por vencimientos de capital e intereses en dicha moneda, que salen del BCRA y que corresponden a deudas de la Argentina que, cuando M. Guzmán era ministro de Economía, no tuvo más remedio que refinanciar pues vencían en ese momento.
Para colocar las deudas en pesos en el mercado local, el BCRA puso efectivos mínimos de reserva sobre los depósitos de los bancos del 50% de los mismos, que en mayo del 2026 bajaron a 45%, pero que aún siguen siendo enormes. La tasa de interés fue algo positiva en 2025, pero aumentó mucho dicha tasa de créditos en el 2º semestre de ese año, aunque ahora han logrado cierta mejora en el costo real del crédito, especialmente el hipotecario, aunque sus montos son muy pequeños aún.
En cuanto a la inflación, el gobierno se basa en la teoría cuantitativa del dinero, que es una redundancia, es decir, es siempre cierta, aunque tenemos que elegir aquellos indicadores que son los que realmente usa la población: MxV = PxT, donde M es la cantidad de dinero (Money), aunque hay varias M (M2 transaccional, y M1, M2 y M3 clásicas). Después está V, que es la velocidad de circulación de ese dinero, que posiblemente haya aumentado algo al pasar la inflación mensual minorista de 1,5% en marzo de 2025 a 3,4% en marzo de 2026, aunque ahora podría bajar. P es el nivel de precios, por ejemplo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Y T, el número de transacciones, que comúnmente se representa por el Producto Bruto Interno (PBI). Si V y PBI no varían mayormente, entonces P es igual a M, pero ¿qué M? En abril de 2026, las variaciones anuales de las M van del 16% al 32%, dependiendo de la definición de M que tomemos. Y las variaciones mensuales de dichas M, va de -1% hasta 3% mensual. O sea que si se siguiera controlando el gasto público y se mantuviera el superávit fiscal (cosa que la oposición en el Congreso no quiere), entonces sería cierta la expresión de Javier Milei de que hay que tener paciencia para que los indicadores mensuales lleguen a convertirse en anuales. Esto realmente puede ocurrir.
En resumen, la actividad económica del 2026 sería de +2,8% sobre la del 2025, y la inflación del año llegaría al 30%, entre enero y diciembre del 2026. Esperemos que esto se pueda verificar en la realidad, para justificar la esperanza de todos aquellos que supieron esperar.
Orlando J. Ferreres
Presidente de OJF & Asociados.